El arte del detalle alcanza su máximo exponente con el Tissot Bella Ora Piccola, cuyo intrincado diseño se traduce en una soberbia pieza llena de sofisticación.
Es puro lujo: el cristal curvado, la luneta cóncava y la corona con cabujón crean una silueta estilizada, mientras que el bisel pulido en las astas y los índices romanos subrayan su lado maduro y glamuroso.
El brazalete de joyería y el segundo contador de la esfera subliman su elegancia y añaden un sutil toque decorativo para conseguir un reloj femenino y refinado.